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Si bien el envejecimiento a menudo conlleva una pérdida paulatina de nuestras habilidades físicas anteriores, creo que también incluye el desarrollo de nuevos recuerdos, capacidades y sabiduría que perduran.

Muchos de nosotros tenemos sentimientos encontrados sobre la vejez. A medida que nos acercamos a la denominada "tercera edad", a veces reflexionamos con nostalgia sobre esas partes de la vida que estamos perdiendo. Como jóvenes, por ejemplo, la mayoría de nosotros damos por sentado nuestras habilidades físicas. Parece que nos consideramos invulnerables. Sin embargo, a medida que envejecemos nos damos cuenta de que poco a poco nos hemos vuelto más susceptibles a las dolencias y enfermedades.

Si bien el envejecimiento a menudo conlleva una pérdida paulatina de nuestras habilidades físicas anteriores, creo que también incluye el desarrollo de nuevos recuerdos, capacidades y sabiduría que perduran.

La Palabra de Dios está repleta de historias de cómo Dios ha usado al pueblo de Dios, jóvenes y mayores, para la gloria de Dios. Estas historias de la Biblia van en contra de la sabiduría convencional actual que dice que las personas mayores ya "pasaron su mejor momento" y son menos útiles que las personas más jóvenes.

Considere la historia de Abraham. A la edad de 75 años, Dios le pidió que dejara su hogar y se embarcara en un viaje para crear una nueva generación del pueblo de Dios. En la historia moderna, vemos muchos ejemplos de artistas, escritores y líderes políticos quienes se encuentran en sus "años postreros" que están realizando contribuciones importantes a nuestro mundo, las cuales no hicieron o no pudieron hacer cuando eran más jóvenes.

Dios nos usa a todos, sin importar la edad, para su gloria.

En la Iglesia Reformada Cristiana, nuestra edad promedio va en aumento. Si bien aún tenemos familias jóvenes y niños recién nacidos, como denominación en general estamos envejeciendo. Visto a través de nuestros lentes culturales normales, esto puede ser un problema significativo. Sin embargo, reconociendo al Dios a quien servimos y cómo Dios ha usado a muchos en el pasado y en el presente, hay otra manera de ver nuestra condición.

Dios nos ha bendecido con creyentes capaces, sabios, perspicaces y con gran experiencia que aún pueden impactar significativamente al mundo si se permiten estar a la disposición de Dios.

En esta edición de The Banner, reflexionamos sobre unos ejemplos dentro de la iglesia de cómo cuidar mejor de nuestra población envejeciente. También reflexionamos sobre cómo nuestra población de personas mayores está siendo utilizada para bendecir a la iglesia y al mundo. Muchas congregaciones ahora están implementando oportunidades para el ministerio intergeneracional—jóvenes y personas mayores colaborando juntos, tal como Dios lo quiso, para el beneficio de ambos.

A medida que se acerca mi propia jubilación, a menudo reflexiono sobre el hecho de que la única vez que se hace referencia al "retiro" en la Biblia es en la historia de los sacerdotes que atendían al tabernáculo de Dios. A la edad de 50 años, se les pedía a estos hombres que dejaran de servir directamente y que, en cambio, se convirtieran en mentores de la generación más joven (Núm. 8:25). Esta es una hermosa imagen de lo que puede ser el retiro: no el retiro de toda labor de trabajo, sino el retiro de una posición o actividad mientras emprendemos la transición a un nuevo rol. La jubilación puede ser un cambio hacia la mentoría y el apoyo a las nuevas generaciones que asumen el cargo de liderazgo.

Mi esperanza es que podamos vivir esta realidad con todas las personas experimentadas y sabias y los recursos con los que Dios nos ha agraciado.

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