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Nací y me crié en Malasia, un país oficialmente musulmán que tiene consagrada la libertad religiosa dentro de su constitución. Los cristianos pueden reunirse libremente para la adoración, y celebrar abiertamente la Navidad, un día festivo legal. Pero allí es ilegal hacer proselitismo con los musulmanes, y la mayoría de la literatura cristiana cuenta con una cláusula de descargo de responsabilidad estándar que dice, "Sólo para no musulmanes", para proteger a los editores. Los cristianos pueden ser encarcelados si se les declara culpables de intentar convertir a musulmanes. Conozco un poco lo que significa vivir en una cultura donde el cristianismo es marginado.

El Día Internacional de Oración por la Iglesia Perseguida es el primer domingo de noviembre. El Comité sinodal del 2016 de la Iglesia Cristiana Reformada para Estudiar la Persecución y Libertad Religiosa alentó a cada congregación a nombrar un coordinador o equipo de oración para ayudar a la iglesia a mantener presentes los temas de la persecución y libertad religiosa y para fomentar la oración por los que sufren persecución. Cuatro años después, me pregunto cuántas congregaciones lo han hecho.

Mi propia iglesia local ha añadido un recordatorio de oración para varios cristianos perseguidos a su boletín semanal. Pero nosotros, incluido yo mismo, podríamos mejorar en el área de pensar y orar más seriamente por la persecución global.

El informe del comité de estudio de 2016 define la persecución religiosa como "la violación injustificada de la libertad religiosa". La libertad religiosa se define como la libertad de las personas de expresar su religión públicamente o privadamente, sin interferencia del Estado o de cualquier otra persona. Quiero destacar dos observaciones útiles del informe.

Primero, la libertad religiosa protege a las personas de restricciones irrazonables a su fe, pero no los protege de la ofensa y la burla. La gente puede burlarse o desaprobar de nuestra fe cristiana, pero esto no necesariamente resulta ser un ataque a nuestra libertad religiosa aun cuando como cristianos nos sintamos profundamente ofendidos por ello. Por ende, el informe advierte, "Los cristianos en Norte América deben extremar cuidados en distinguir y separar los sentimientos de ofensa de las amenazas reales a la libertad religiosa".

El sentimiento anti-cristiano en Norte América es real. Podemos encontrar un sesgo anti-cristiano encubierto o incluso abiertamente expresado en los medios de comunicación y en la sociedad. Pero sólo porque nos sintamos ofendidos por tales expresiones no significa que estemos siendo perseguidos religiosamente. Tampoco significa que nunca ocurra la persecución real en Norte América.

Segundo, el informe dice que, "la libertad religiosa no es absoluta". La persecución religiosa como una violación injustificada o irrazonable de la libertad religiosa significa que a veces puede ser razonable violar la libertad religiosa por el bien de los derechos y deberes de otros. Por ejemplo, si la práctica religiosa de una persona pone en peligro o perjudica a otros, entonces es razonable que el gobierno interfiera y restrinja esa práctica. Un ejemplo extremo sería la práctica histórica hindú de quemar a las viudas en los funerales de sus maridos. La prohibición de esa práctica sería justificada.

Desafortunadamente, no siempre contamos con casos tan claros. Cada vez más necesitamos mucha sabiduría para determinar lo que cuenta como una restricción razonable. Un ejemplo obvio que puedo citar es la tensión actual entre los derechos de los cristianos por defender una visión tradicional del matrimonio frente a los derechos de las personas que son LGBTQ+. Los cristianos norteamericanos, que tienen acceso al proceso legal debido, deben procurar tener cuidado de no apresurarse en clamar "persecución" cuando se ven cuestionadas nuestras creencias o prácticas. El Estado podría estar tratando de equilibrar los derechos que compiten entre sí para discernir lo que es justificado.

Si clamamos "persecución" demasiado rápido y con demasiada frecuencia, podríamos, en primer lugar, insultar a los compañeros cristianos que realmente están siendo perseguidos en otras partes del mundo. En segundo lugar, como el niño del cuento que gritó "lobo" muchas veces, podríamos perder nuestra credibilidad para cuando realmente la necesitemos. Que Dios nos conceda sabiduría y prudencia en este asunto.

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